Tecnologías en las políticas públicas sociales en América Latina

Uno reto frecuente de cualquier ejercicio de gobierno es el fortalecimiento de las políticas sociales, es decir, políticas que signifiquen bienestar, equidad, así como condiciones básicas de bienestar para grupos vulnerados, entre ellas, el acceso a servicios. Esto ha conllevado diversas convergencias políticas, pactos sociales y fiscales (armoniosos y no) en la búsqueda de financiamiento, implementación de estrategias para, por ejemplo, erradicar la pobreza, reducir brechas sociales, ampliar la cobertura y consolidación del sistema de seguridad social inclusivo y universal. Entre otras, estas intervenciones públicas “supusieron la promoción de nuevas medidas de protección, ajustes o reformulaciones de los clásicos servicios sociales (educación y salud) y re-regulaciones del mercado de empleo, entre las más destacadas” (Midaglia, Ordóñez y Valencia, 2018, p. 11). 

Asimismo, los Estados enfrentan el problema de conocer las necesidades de la población, lo que implica conocer qué información se dispone, cuál es la fuente, cómo se levanta, de qué manera se procesa y con qué fin. Junto a la disponibilidad de información debe tomarse en cuenta si estos datos permiten formular políticas públicas de manera efectiva y eficiente. Conocer las necesidades de la población conlleva a tener una clara imagen de las estructuras (sociales, económicas), bases de información (de la población, del personal, de experticias), aparte de los agentes y los mecanismos de determinadas líneas de acción. El acceso a esta información fortalece la gestión pública y la gobernabilidad democrática, “al mismo tiempo, permite reforzar la legitimidad del sistema democrático incorporando al ciudadano en los procesos de deliberación, gestión y evaluación de las políticas públicas, sumando un componente de sustentabilidad a las políticas públicas” (Organization of American States and Foreign Affairs, Trade and Development Canada, 2013, p. 3).

No obstante, las políticas públicas no son llanos instrumentos para ejecutar planes; son también nudos de organización, negociación, disputa, procesamiento político, intercambios y formación de coaliciones (Franco y Lanzaro, 2006, p. 18). La generación de políticas públicas sociales depende de las instituciones y funcionarios existentes y, en consecuencia, evidencian efectos frente a cambios institucionales y pueden ser vulnerables si las estructuras no están preparadas para situaciones emergentes como una crisis sanitaria global.

La manera en la que se define una necesidad de política, desde dónde y por quiénes, cómo se formulen e implementen, devendrá fructífera si el debate público es claro e informado. Es importante cómo se construye, se accede y difunde la información, no solo porque la puja entre actores e intereses es una circunstancia imprescindible, sino porque esta es la base para identificar necesidades, canalizar demandas y proponer políticas que les correspondan. De esa manera es posible que se disminuyan las desigualdades e inequidades sociales, así como lograr la integración e inclusión a los grupos vulnerados en lo social que no han tenido acceso y control de los recursos, bienes y servicios.

Las tecnologías contemporáneas son herramientas que le permiten al Estado lograr tales fines, brindar información eficiente y eficaz, agilizar los trámites, al optimizar la gestión pública y facilitar una mayor coordinación, sistematización y focalización de los programas sociales e igualdad para todas las personas, además de que otorgan valor público a la gestión (Comisión Económica para América Latina, 2005, p. 7). No obstante, es necesario analizar las prioridades y necesidades que en materia de política pública les permiten a los Gobiernos proveer productos y servicios a la ciudadanía y optimizar la gestión de tales procesos mediante soluciones tecnológicas. Esto se podría conseguir con una arquitectura digital y tecnológica que permita formas de subsistencias inclusivas, equitativas y sustentables; es decir, que puedan sostenerse en el tiempo, sean universales y no menoscaben el medioambiente.

Dicho lo anterior, este número de Estado & comunes invita a repensar de qué manera las herramientas tecnológicas han incidido o podrían repercutir en las políticas públicas sociales. Discutir la injerencia de las tecnologías en la búsqueda de tales objetivos también nos invita a reflexionar sobre los avances institucionales en materia de desarrollo social, sostenible, inclusivo y con igualdad para todas las personas.

 

 Ejes temáticos

La siguiente lista, a modo de preguntas, permite visibilizar la problemática que se pretende abordar. Los ejes temáticos son referenciales y no exhaustivos.

 

  • ¿Qué tipo de mejoras o mecanismos tecnológicos permiten identificar problemas y levantar información para formular políticas públicas sociales adecuadas y universales?

Se aborda, por ejemplo, la construcción y uso de bases de datos para identificar problemas en territorio; la digitalización y la aplicación de tecnologías sobre la educación; el reconocimiento de riesgos y problemas relacionados con fuentes de empleo y políticas públicas que permitirían generar fuentes de ingreso y reducir la pobreza.

 

  • ¿Hacia dónde se dirigen las políticas públicas basadas en las tecnologías que procuran atender y dar respuesta a las agendas de los distintos movimientos sociales para la integración de la diversidad o grupos vulnerables?

Se aborda la manera en la que el uso de las tecnologías impacta el reconocimiento de problemas como la movilidad humana, los derechos humanos, el trabajo infantil, la mendicidad y el trabajo informal, así como las necesidades de la población migratoria, mujeres, grupos LGBT, adultos mayores y personas con discapacidad.

 

  • ¿Qué tipo de relaciones se han generado entre la estructura productiva, la arquitectura digital y la política pública social en tiempos de pandemia?

Se analizan los efectos que tuvo la pandemia en la economía y la sociedad y cómo se aprovechó la arquitectura digital para estos fines.  Los aportes pueden abordar las estructuras políticas y digitales para este fin, así como los aprendizajes que deja la crisis sanitaria para configurar instituciones, estructuras y conocimiento basado en el uso de las tecnologías.

 

  • ¿De qué manera las tecnologías han incidido en la gestión ambiental adecuada y en beneficio de las poblaciones más vulnerables?

Esta pregunta busca discutir el uso de recursos, las formas de consumo y la generación de energía, considerando que existe una brecha entre las políticas públicas del mundo industrializado frente a las del Sur Global que amenazan las fuentes de agua, la deforestación y la pérdida de ecosistemas.

 

  • ¿Qué actores y tipo de relaciones sociales, políticas, gremiales y de la sociedad civil se han generado alrededor de la elaboración e implementación de políticas sociales?

Las respuestas a esta pregunta podrían abordar las relaciones entre instituciones, estructuras, plataformas tecnológicas, intereses y necesidades de actores diversos y cómo estas inciden en el abordaje de problemas que buscan resolverse mediante las políticas públicas sociales.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Organization of American States [ONU] and Foreign Affairs, Trade and Development Canada [DGPE] (2013). El acceso a la información pública, un derecho para ejercer otros derechos. ONU & DGPE. https://www.oas.org/es/sap/dgpe/concursoinformate/docs/cortosp8.pdf

Comisión Económica para América Latina (2005). Experiencia de uso de tecnologías de información y comunicación en programas de protección social en América Latina y el Caribe. Santiago : Naciones Unidas.

Franco, R., y Lanzaro, J. (2006). Política y políticas públicas en los procesos de reforma de América Latina. Buenos Aires: Naciones Unidad y Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Sede México. 

Midaglia, C., Ordóñez, G., y Valencia, E. (2018). Políticas sociales en América Latina en los inicios del siglo XIX. Innovaciones, inercias y retrocesos. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Clacso; Tijuana: El Colegio de la Frontera Norte.